Por la diversidad lingüística del metal

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Por Fabio R. Castillo

Como heraldo del rock, a su vez descendiente del blues, el metal se ha desarrollado desde y alrededor del idioma inglés. Sus pilares fundamentales provienen de culturas anglófonas y aunque, desde los 90, escenas como la escandinava o la alemana se han asentado como polos importantes, la concepción del género parece aún reposar sobre Gran Bretaña y Estados Unidos.

Concebir el metal como un fenómeno exclusivo del inglés es igual a limitar su espacio de posibilidades y a cercenar un estilo siempre en crecimiento y propicio para la experimentación. John Kevill, el frontman de la banda Warbringer, en persona lo afirma:

«busco convertirme en un intelectual y siento que el metal es uno de los pocos géneros [musicales] con espacio para ello».

Queda claro que la intelectualidad sobrepasa una sola cultura y un solo idioma. Engloba. Es abierta. Por tanto, y en pos de tributar a uno de los estilos más ricos en contenido —equiparable solo al jazz, a forma de ver de este escribano—, Opía arroja algo de luz sobre cultores del metal no angloparlante.

  1. Aspid 

¿Qué mejor manera de empezar que con una banda de la histórica contracultura opuesta al inglés? Los thrashers de Volgodonsk, Rusia se unieron en 1988 y estuvieron activos hasta el 97. En ese período publicaron su único álbum Krovoizliyaniye (Кровоизлияние), lo cuál significa hemorragia o extravasación sanguínea. La disquera Metal race le hizo un segundo lanzamiento en 2015.

En la línea del thrash progresivo de la década de los 80 el disco debería ser icónico. Toda la fuerza y la agresividad propia del estilo combinada con ejecuciones de excelencia y prestaciones musicales poco frecuentes. Ritmos asimétricos a la orden, bajos distintivos y estructuras complejas en las canciones. Todo sostenido por riffs de guitarra golpeadores y secos.

El álbum de Aspid tienen todo para enamorar a los fans tanto del sonido thrashero de Testament, Annihilator o Demolition Hammer como a los amantes de la música bien pensada y enrevesada.

  1. Nepal

Viajamos al cuandrante opuesto del mundo para la segunda propuesta. Nepal es una banda bonaerense más bien desconocida para el currículum brillante que tiene. Se formó en 1984 y grabó cinco demos hasta 1993, año en el que publica su debut Raza de traidores. Tras el lanzamiento del disco fueron teloneros de Kreator, giraron con Angra e hicieron colaboraciones con Hansi Kürsch y varios miembros de Skyclad.

Su estilo siempre orbitó alrededor del thrash metal; primero con toques crudos a lo Slayer, y luego fue adquiriendo un cierto matiz power. Nunca abandonaron el sello de potencia frecuente en los grupo latinoamericanos, esto dicho.

Si bien cualquiera de sus tres álbumes de estudio goza de la calidad suficiente para complacer al público, Raza de traidores resulta cómodo para conocer a los porteños. El disco fue grabado a casi diez años de fundada la agrupación y en él quedaron registrados varios de los temas que posicionaron a Nepal como uno de los grupos líderes de la escena argentina. Es el caso de canciones como «Aquellos bastardos», «La señal del metal» o «Te destruiré».

  1. Snowsedim 

El nombre original de esta banda china es Xuě chén (雪沉), lo cual se traduce como «fuertes nevadas» según el traductor de Google. La verdad es que usando las traducciones al inglés se facilita el acceso a todo lo relacionado con el grupo de folk metal.

Hace cuatro años estos chinos encarnaban la definición del underground. El único rastro de su existencia era el lanzamiento de su álbum debut Anthology of ebony (Wūmù jí)(乌木集) a manos de la disquera Infected Blood Records en 2017. Fuera de eso, no tenían ninguna cuenta en ninguna red social. Perderles la pista parecía ser destino obligatorio.

La banda existe desde 2015 y es originaria de Taiyuan. Ahora cuentan con un canal de Youtube y un perfil en Twitter, ambos abiertos en 2021, así como sus cuentas en las redes chinas Douban y Weibo. Su discografía creció desde 2017 y ahora cuentan con dos nuevos álbumes de estudio, de 2018 y 2021 respectivamente.

Una forma de ver a esta banda asiática sería como homóloga de los suizos Eluveitie: un fuerte componente de death metal melódico sumado a melodías e instrumentación tradicional. Claro, Eluveitie persigue la sonoridad celta, mientras que los taiyuaneses lo hacen con música folklórica china.

  1. Cangaço

Volviéndonos hacia Latinoamérica y hurgando en el país que lidera el movimiento del metal en semejante rincón del globo, hallamos a unos brasileños dispuestos y comprometidos.

Originarios de Recife, el grupo comienza a llamarse Cangaço en 2010, pero existió con otros nombres antes de eso. Su sello resulta tan audaz como original: death metal con influencia de música brasileña. Clasificar a este power trio como folk quizás no sea lo más apropiado, al final, el resultado tangible tiene mucho más death que samba.

El resultado puede impactar como inclasificable y es cierto que difumina barreras, sin embargo la intención y la fuerza están puestas en función de un sonido punzante deathmetalero.

Muchos cantantes —y oyentes también— muestran afinidad por la música en portugués. La combinación de vocales suaves y consonantes duras propia del idioma le otorga una maleabilidad poco frecuente. Lo mismo melodías sinuosas que ritmos acuciantes, como es el caso de esta banda cuya música resulta tan excéntrica.

En la discografía de Cangaço solo hay un álbum de estudio lanzado en 2013 de manera independiente —se llama Rastros—, pero está nutrida con EPs.

  1. Alcest

En último lugarde esta selección queda el grupo más visible entre los listados. El dúo francés, originario de Bagnols-sur-Cèze pero ahora basado en París, ha sabido explorar en la lingüística del metal como pocos. El estilo de Alcest es nostálgico por excelencia, se mueven entre un post black metal y un blackgaze principalmente francófono y acumulan seis álbumes de estudio desde 1999.

Si bien el francés es el idioma más presente en las canciones de la banda, no es el único. Esporádicamente aparecen piezas en inglés como parte de la discografía del dúo y, de manera más consistente, aparecen piezas cantadas en un idioma semimprovisado y creado por Neige (Stéphane Paut), fundador y líder de la banda.

Spiritual instinct es el nombre del sexto álbum de Alcest, publicado en 2019 por Nuclear blast records. Muchos afirman que se trata de su magnum opus, donde hacen gala de un sonido más agresivo que en trabajos anteriores.

En cuanto a los idiomas, destacan «Les jardins de minuit», cantanda en francés; con su tormenta de sentimientos sobre un blast beat llevado por la neblina melódica propia del estilo. Luego está «Sapphire», sin idioma pero con una métrica clara, cantable y pegajosa.

El trabajo de Alcest ha atrapado a oyentes dentro y fuera del mundo del metal. La accesibilidad en la huella sonora de esta joya francesa la ha convertido en referente entre los estilos menos convencionales de un género tan extenso que puede resultar confuso.