The Stage – Avenged Sevenfold: La obra dentro de la obra maestra (+ video)

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por Daryel Hernández

AVENGED SEVENFOLD tiene la capacidad de destacar por la sonoridad que posee dentro del estilo heavy metal: un sonido que armoniza con los diferentes componentes de la pieza, pero en particular le otorga la potencia que necesita la trama de sus creaciones.

Como seguidor del grupo, me atrevo a decir que cada una de las canciones del grupo son especiales, sin embargo, existen temas que, por la composición de su historia —las formas de ser contada— y la base instrumental que lo acompañan —la forma en que suena y se generaliza— son verdaderas obras de arte: “A Little Piece of Heaven”, “Unholy Confessions”, “Bat Country”, “Tonight the World Dies”, “Natural Born Killer”, “Requiem” (mi personal favorita), por mencionar algunas. Clásicos instantáneos como “Nightmare”, “Walking The Fallen” o “Afterlife” son muestras poderosas de una composición musical digna de maestros, sino es que ya lo son. Pero, igual ya sabemos que la agrupación estadounidense es famosa por dominar los estilos que se proponen y así, jugar con ellos.

Canciones como las mencionadas tienen en particular la osadía, más que la virtud, de crearnos un ambiente seductor, musicalmente hablando. Entre los singles que podemos contar como parte de este universo atrayente se encuentra “The Stage”, primer tema del séptimo álbum de AVENGED SEVENFOLD y la canción que lo nombra; de ahí que sea un tema con fuerza y presión sobre sus hombros.

“El Escenario”, como sería su traducción al español, es un tema de larga duración (nada extraño por parte de la banda hasta ahora), que junto a su video musical tiene muchas cosas que decirnos.

Desde el inicio en que impacta el órgano —que nos recordaría de una primera pasada a la obra de teatro del Le Fantôme de l’Opéra— nos llega ese efecto grandilocuente y musical de sugestión. Ya crece el misterio. Este órgano se desplaza sobre las imágenes superpuestas de una carpa, de las luces, logra tenernos de frente a la pantalla esperando ver qué pasa. Entonces, allí, es cuando empieza el tema en sí. Las guitarras perfectas de Synyster Gates y Zacky Vengeance se lucen desde el comienzo y se extienden a lo largo del clip. Son estas las que otorgan la bienvenida al público para presenciar “The Fantastical History Of The World” a la vez que se venden las entradas y se toman los respectivos asientos. Los detalles trágicos y sugerentes toman el primer plano, para que el espectador simplemente se haga una idea de qué va esto (como si no fuera suficiente la máscara de la tragedia). También ciertos misterios: Vlauder Lauders, Professor Batz; que no abordaremos aquí. La gente aguarda y se abre el telón.

Tal vez el ojo menos perspicaz lo vea como un video histórico muy monotemático (donde la muerte, la tragedia, el sufrimiento dentro de una supuesta evolución, tienen papeles protagónicos). No lo creo; a la sazón, es reflexivo, y similar en cierto punto al tratamiento de “The Evolution” del grupo de grunge, PEARL JAM. No obstante, es todo eso, mezclado en la mera visión de entretenernos. Ahí es donde radica la mayor falla de este filme. El error de adentrarnos, de concentrarnos tanto mediante el sentido de la visión y olvidando el sentido auditivo casi por completo. Cautivar apelando al lado perverso del ser humano, ya que el video destaca por el oscurantismo que profesa, desde perspectivas de concepto y en su esencia, de tonalidad.

“The Stage” es un video tan dinámico y magistralmente coordinado que nos pierde de la trama principal. Mientras la canción, en la voz de M. Shadows aborda nuevos descubrimientos, penas, objetivos, arrepentimientos, dialoga con lo que sería el público dentro de una misma simulación; el espectador está al pendiente de lo que sucede en el audiovisual, la matanza, la historia resumida en pequeños cortes, el dolor, la crueldad, la matanza (porque al final es de esto de lo que hablamos, de nuevo: La muerte).

Aquí, es necesario destacar que mientras recorre la trama audiovisual, es tan disfrutable el goce y la expectación de la audiencia como el hálito de esperanza en el crecimiento de las flores y el vuelo de la paloma blanca antes y después de tanta masacre humana. Un bien elaborado juego psicodélico.

La lucidez del video no radica exactamente en expresar con las herramientas que solo la imagen provee, un sondeo entre los libros de historia sobre alguno de los acontecimientos fundamentales del devenir humano, o, en otro modo, los diversos procesos de conquista y/o exterminación masiva que hemos sido capaces de realizar entre nosotros mismos como especie, la lucha de clases, la imposición entre los hombres. No. Esto era solo un medio para irradiar sobre el factor común: una tergiversada manipulación y control sobre ambos espectadores: nosotros, que presenciamos el audiovisual, y los presentes ante el “stage”. Por encima de todo, la conclusión de que la muerte domina cada hilo de vida existente a través de un maestro titiritero, un ente por encima de todos los actos de egoísmo y todos los dirigentes que tienen las posibilidades de movernos cual ovejas mansas de un rebaño.

A la vez que la canción dirige su atención a la vida de un supuesto personaje que acabó de nacer y sus reflexiones, el video musical lo dirige sobre la simulación tormentosa de la especie humana guiada por una clásica parca tal cual pinturas e ilustraciones del siglo XIX nos la representa. El movimiento titiritesco que poseen los muñecos incentivan la noción de dominio que posee este ente controlador: un matiz mimético. Además, la figura de la muerte tendría la sospechosa significación de destino que se le otorgaba en la mitología griega a las parcas (¿quién fuera Dios?). Ahí, es donde este video conspira al unísono con su increíble realización y las melodías que le dan forma.

También, para culminar el cuadro completo, el descubrimiento del maestro titiritero anuncia las consecuencias de nuestros actos en la sobreavisada ya por miles de materiales, exterminación total. Un reinicio pleno, para quizás comenzar caóticamente de nuevo, ¿quién sabe? Y, por último, para que la audiencia reflexione y se vea reflejada, después de observar entre burlas y mohines, es convertida en otros títeres. Muñecos tan reales como usted y yo (expectantes todos), porque esa sería la conclusión que busca el clip.

La visión desde la muerte y nuestra mera conciencia dentro de la simulación, ¿no? Increíble. Misterio, estética y concepto.

Entonces, solo me queda decir, que esta pequeña obra maestra es una divertida lección de intelecto.

La Habana (1996). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de La Habana. Cinéfilo y editor. Aspirante prematuro a director. Novelista, poeta y loco.

1 Comentario

  1. excelente este analisis del video.
    en lo personal, sin nunca haber llegado a ser el mayor fan de A7X, quedè super maravillado con la realizaciòn de este video. Y eso que confiezo que a primera escucha no comprendì ni esta canciòn, ni el resto del disco.
    pero es que en cuanto a producciòn, conceptualizacion, montaje y direccion es una maravilla de video. No porque sea un despilfarro tecnologico, sino porque sabe hacer muchisimo con aparentemente muy poco.
    Excelente este analisis, me gusto mucho
    saludos!

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