La Reseña: Septicflesh – Codex Omega

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por Jandro Martínez

Pocas bandas han logrado reencontrarse luego de un prolongado respiro tal y como lo han hecho los griegos SEPTICFLESH. Y es que, si bien fui de los que se angustió con su partida allá en 2003, luego de ver la manera en que habían regresado cuatro años después, entendí al instante que estaba más justificado su descanso. Los griegos habían vuelto y de qué manera, nada menos que lanzando una trilogía de álbumes tanto grandilocuentes como únicos y donde habían demostrado que en lo relativo a hacer un metal extremo sinfónico de calidad, muy pocas agrupaciones podían siquiera buscar equiparárseles.

Los inconmensurables Comunion (2007), The Great Mass (2011) y en menor medida Titan (2014) hablaban por sí solos y se mostraban como auténticas obras de arte que florecían alabadas por la crítica especializada y por el público en general. Sin dudas, el listón lo habían dejado demasiado alto, y la relativamente poca labor de difusión hacía creer que su próximo trabajo iba a tener que desplomarse por su propio peso, pues su fórmula ganadora (donde los elementos extremos son suavizados con la melodía y bellamente contrastados con los pasajes sinfónicos) esta vez no resultaría con igual sorpresa y originalidad.

Pero nada más lejos de la verdad. SEPTICFLESH volvió a hacerlo en 2017, al producir un disco con unos niveles de distinción que superaban por mucho cualquier expectativa que pudiera haberse imaginado. El lanzamiento de su nuevo álbum, Codex Omega, bajaba un poco la intensidad, pero a la vez se hacía tan épico y majestuoso que por momentos pareciera irreal lo tan cerca que podía estar de la perfección.

El álbum lo tiene absolutamente todo: una portada llamativa, unos riff oscuros y potentes a la vez que agresivos, una batería recia y milimétrica, unos guturales de otro mundo y unas letras inverosímiles que se unen con absoluta exquisitez a nada menos que a 100 músicos de la orquesta sinfónica de Praga. Todo ello, en consonancia a un más que excelente trabajo de producción, desencadenan en una atmósfera fantástica.

Y aclaro, Codex Omega no está hecho para pabellones auditivos novatos: requiere de abstracción, y sobre todo una capacidad de introspección algo por encima de la media. De ahí, aconsejo que si no has escuchado SEPTICFLESH aún, des un viaje en el tiempo y comiences a adentrarte en sus primeras grabaciones antes de enfrentarte a unas piezas tan rebuscadas y artificiosas. Dicho esto, pasemos entonces al objeto de reseña en esta ocasión.

Codex Omega cuenta con diez composiciones en su interior, cada una con vida propia y con una historia que debes desentrañar a medida que vas ahondando en el mismo. Inicia con “Dante’s Inferno”, una pieza que hace uso del dramatismo y del contraste de matices de una manera sin dudas apreciable. Sus altas y bajas, su marcha cañera en mitad de la canción, su desgarrador gutural y el trabajo de la orquesta en segundo plano hacen de ella una de las mejores de todo el álbum y nos muestra que no podíamos comenzar el viaje de una manera mejor.

A esta le sigue “3rd Testament”, donde se vuelve a la faceta más deathmetalera de la banda. Esta es por completo rápida y potente de principio a fin: cruda, pesada y con pocas divergencias, lo que hace que se salga un poco del concepto musical del álbum. Es una buena canción, pero yo la hubiera sacado de este disco y la hubiera guardado para otra oportunidad más adelante.

Tras dejarte la sangre bien caliente con su propuesta anterior, damos paso a la que considero la mejor canción de todo el álbum “Portrait of a Headless Man”. Esta refleja a cabalidad la esencia de todo lo que es SEPTICFLESH. Brutalidad, emoción, pesadez y oscurantismo en conjunción de atmósferas y melodías potentes hacen que disfrutes de ella a más no poder. Sus armonías de base con toques orientales y su épica sobreabundante pueden fácilmente convertirla en la banda sonora perfecta para cualquier producción cinematográfica o de algún videojuego (si es que no lo ha hecho ya), pues condiciones tiene de sobra para conseguirlo.

“Martyr” continua en la misma línea atmósfera oriental pero rompe rápidamente con unos riffs de mucho groove y con una voz cavernosa que te hace pensar en alguno que otro trabajo de los franceses GOJIRA; al menos piensas en ellos hasta la mitad de la canción, cuando rompe de manera placentera y vuelves a encontrarte con la versión enérgica de SEPTICFLESH.

“Enemy of the Truth” es otra de las obras de arte que no pasaran desapercibidas, pues presenta una base armónica que es totalmente digna de los más exaltados elogios, sin dejar de lado los coros de fondo y sus riffs que van in crescendo a medida que avanza en sus casi cinco minutos de duración. “Dark Art” tampoco se queda atrás, pues con su más que claro intro de influencia doom y su coalición de voces guturales y limpias, continúa sumergiéndote cada vez en un éxtasis musical que parece no encontrar limite. Ojo con los pasajes oscuros de sus lyrics que se unen para redondear un tema cuya manufactura demuestra el no poco trabajo de estudio que se ha invertido en él.

Con las subsiguientes “Our churh below the sea” volvemos a la escena del death metal (que a poco se verá rebajada en una alternancia entre cantos melódicos y guturales), mientras que “Faceless queen”, si bien posee la misma estructura, pero a la inversa, la encuentro más acertada en su composición. Se demuestra a sí misma categórica, a la vez que recuerda a trabajos anteriores de la agrupación helena.

Llegando al última etapa del disco pasamos por la apocalíptica y esperanzadora “The godless of the fear”, la que se cimenta como uno de las pistas más intensas. Esta posee unas marchas tan cañeras en su final que tras su escucha logra dejarte casi extenuado y sin ambiciones, o eso es lo que piensas, porque la pieza que da colofón al álbum lucha fervientemente por no convertirse en la cenicienta del conjunto.

“Trinity” se transforma en la personificación de la versatilidad hecha canción y atraviesa por tantas fases y cambios de acordes, que te sorprende el hecho de que al mismo tiempo sea tan fácilmente inteligible. De esta no quiero adelantar nada puesto que no creo que tenga las palabras exactas para describir tal exhaustivo trabajo, aunque sí te aseguro que no podría ser otra la que diera fin al que reconozco (y me atrevo a decir) que es uno de los mejores álbumes de metal sinfónico de todos los tiempos.

Espero de después de semejante reseña, la cual he disfrutado en demasía hacer (no lo puedo negar) vayas corriendo al canal de Telegram de Opía Magazine y le des su oportunidad en tu lista de reproducción. Créanme cuando les digo que a primeras puede presentarse como un reto para el oyente, pero su desbordante calidad, su sublime trabajo de estudio y su sobresaliente simbiosis con nada menos que con toda una orquesta filarmónica harán que Codex Omega no pueda dejarte para nada indiferente. He aquí mi recomendación para ustedes en esta semana.

Ficha del disco 

Álbum: The Codex Omega (2017)

Banda: SepticFlesh

País: Grecia

Género: Death metal sinfónico y death metal, con algunas influencias de metal gótico y de doom.

Lista de canciones:
    1. Dante’s Inferno 5:34
    2. 3rd Testament 4:08
    3. Portrait of a Headless Man 5:00
    4. Martyr 5:07
    5. Enemy of the truth 4:55
    6. Dark art 5:24
    7. Our church below the sea 3:59
    8. Faceless queen 5:20
    9. The gospels of the fear 3:41
    10. Trinity 4:07

La Habana (1997). Estudiante de Licenciatura en Historia en la Universidad de la Habana. Colaborador de la sección de reseñas en Opía Magazine. Músico frustrado con amor sin límites por el sonido de la guitarra distorsionada. Actualmente cursando la carrera mas difícil de todas: ser padre.

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