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    The Guess Who – Greatest Hits

    Un domingo como hoy, 45 años atrás, o tal vez un poquito más, estaríamos los socios del barrio compartiendo en las playitas de 16 o 34, con un radiecito de pilas, sintonizando WQAM y escuchando algunas de estas canciones. Una compilación perfecta para mi memoria afectiva.

    por Humberto Manduley

    Activa con distintos nombres desde 1965, hasta asumir el definitivo, y proveniente de Winnipeg, en la provincia de Manitoba, THE GUESS WHO fue la primera banda canadiense importante que se escuchó en Cuba. Previamente, el gran triunfador entre sus connacionales, en la modalidad del slow rock, había sido PAUL ANKA (sobre todo a partir del exitazo con la movidita “Diana” en 1957).

    Más tarde, ya en los 70, llegarían también BTO, TRIUMPH, APRIL WINE, RUSH y en menor medida FIVE MAN ELECTRICAL BAND y LIGHTHOUSE, junto a solistas como PAT TRAVERS, GORDON LIGHTFOOT, NEIL YOUNG, JONI MITCHELL y FRANK MARINO & MAHOGANY RUSH, que conocíamos por las estaciones radiofónicas norteamericanas, y algunos vinilos que rodaban entre amigos.

    Bajo la égida del guitarrista, cantante, tecladista y compositor principal Burton Cummings (1947), el grupo afrontó cambios de integrantes antes de su disolución en 1975. La formación que capitalizó el éxito durante los años iniciales la completaron Garry Peterson (1945) a la batería, estable en su puesto hasta el final, y la dupla de nacidos en el ’43, Jim Kale en el bajo y Randy Bachman como guitarrista principal. Luego pasaron los guitarristas líderes Kurt Winter (1946-1997) y Domenic Troiano (1946-2005); Greg Leskiw (1947) y Donnie McDougall (1948) en la rítmica, y el bajista Bill Wallace (1949).

    La banda combinó una pasmosa habilidad para pergeñar canciones melódicas y fuertes a la vez, con voces expresivas, ejecución instrumental entre el beat tempranero, la psicodelia, el blues y el rock duro, y la excelencia autoral de Burton, quien firmó (solo o en coautoría) la mayoría del material. Junto a la decena de LP que publicó en su primera etapa también aparecieron singles, como se estilaba en la época y que servían sobre todo para la promoción radial. De hecho, algunos de sus hits llegaron a figurar en los medios de difusión cubanos, cuando ya había pasado las prohibiciones anteriores, pero se mantenían reacios a promocionar al “enemigo estadounidense”, actitud que equivalía a una sólida muestra de intransigencia revolucionaria junto a un Cero rotundo en Geografía.

    Si bien sus álbumes contenían muy buenos temas que no llegaron a pegar, pero contribuía a balancear el contenido, fue del tipo de grupo para el cual un interesado promedio podía conformarse con un compilatorio de “grandes éxitos”. Este en particular, lanzado en 1999, excluía mi canción favorita (“Friend of mime”, perteneciente a su debut en 1969) pero contenía el listado básico que permitía apreciar la grandeza del cuarteto-quinteto. Además, fue ordenado cronológicamente (algo no muy común en estas ediciones) lo cual permitía seguir su evolución creativa.

    Así se podían escuchar, al lado de las baladas rock “These eyes” (inolvidable su inicio con el piano eléctrico y la posterior inclusión de una orquesta), “Sour suite” y “Share the land”, otras tan intensas como “Heartbroken bopper” y “American woman” cuya introducción acústica, en plan blusero, no permitía adivinar que seguiría con uno de los más corrosivos riffs en la historia del rock, de los que te chupan el cerebro, irremisiblemente.

    Resultaba interesante la forma en que convirtieron dos piezas en una, logrando otro bombazo para los charts: “Not sugar tonight/New mother nature”. El regusto pop heredado de los 60 se reflejaba en “Laughing” y, con un acento ciertamente endurecido, en “Hand me down world”, mientras “Undune” tenía un toque jazzy y un breve pasaje en la flauta tocada por Bruce; “Albert Flasher” era un boogie, “No time” estaba dominada por el fuzz, los coros y el solo de guitarra en los segundos finales, “Follow your daughter home” poseía un marcado tinte latino, “Star baby” era rock & roll de la vieja escuela, y “Clap for the Wolfman” (dedicada al DJ Wolfman Jack) con su cadencia pegadiza y sus palmadas fue la última que le recuerdo en su larga ristra de éxitos.

    Varias de las canciones punteras de THE GUESS WHO fueron reproducidas por combos en toda Cuba desde los años 60 y hasta entrados los 80, para retomarlas cuando la fiebre del cover se adueñó del rock nacional a inicios del actual siglo. No fueron los únicos: en medio mundo se aplicaron a similar tarea, signo de perdurabilidad. En La Habana, PRIVATE PROPERTY, ÚLTIMA EDICIÓN, ALMAS VERTIGINOSAS, IMÁGENES, TPN y muchas más, se hicieron cargo de eso con sus rudimentarios equipos, pero la pasión tan alta como una montaña.

    De los Círculos Sociales de Miramar a fiestas en el Cerro, La Víbora, El Vedado o Centro Habana, cuando sonaban, era la locura. Todavía en la actualidad esos acordes vibran en el Submarino Amarillo, La Casa de la Amistad y conciertos por toda la isla. Ninguna otra agrupación de su país ha tenido una presencia tan perdurable en los repertorios de nuestros grupos.

    Más tarde, los canadienses se subieron al carro del revivalismo, con alineaciones cambiantes (en una temporada figuró el bajista de origen cubano Rudy Sarzo), siempre bajo la mano firme de Cummings, encandilando audiencias veteranas y jóvenes con las mismas canciones de antes. Lo cierto es que, en poco más de un quinquenio, dejaron una miríada de temas emblemáticos dentro de una decena de álbumes, del Wheatfield soul (1969) al Flavours (1974).

    Si los escucho hoy, me remonto a los tranquilos amaneceres setenteros en la Playita de 16, el sol tostando los cuerpos cubiertos con inventos criollos de bronceadores (decir “achicharradores” sería más apropiado), en un ambiente multicolor de ninfas deseables, amigos del barrio, sobrevivientes pelilargos del hipismo de la década previa, pescadores que rara vez atrapaban algo y vecinos curiosos que nos dejaban hacer sin llamar a la policía, mientras sintonizábamos la WQAM con todo el hálito de libertad que tal acto nos transmitía.

    La Habana (1959). Investigador especializado en la historia del rock en Cuba. Es autor de los libros El rock en Cuba, Hierba Mala: una historia del rock en Cuba y Parche: enciclopedia del rock en Cuba. Escribe la columna La Cuerda Floja, en la revista cultural El Caimán Barbudo.

    Humberto Manduley
    Humberto Manduley
    La Habana (1959). Investigador especializado en la historia del rock en Cuba. Es autor de los libros El rock en Cuba, Hierba Mala: una historia del rock en Cuba y Parche: enciclopedia del rock en Cuba. Escribe la columna La Cuerda Floja, en la revista cultural El Caimán Barbudo.

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