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    Montage of Heck: Kurt Cobain o la otra cara del mito

    por Talía Alemán Gavilla

    “A veces siento que la gente quiere que muera para que sea la clásica historia del rock and roll”. Así se expresa el líder de Nirvana en una de las tantas grabaciones que pueden ser escuchadas en la cinta de 2015 Cobain: Montage of Heck.  Se trata de un filme-documental realizado por el neoyorquino Brett Morgen, quien tuvo la tarea de llevar a la pantalla grande, la mitificada estrella grunge de los noventa, Kurt Cobain.

    La película, resultado de ocho años de trabajo, no es más que una reconstrucción de la historia y la propia figura de Cobain a partir de un sinfín de audios, notas, cartas, diarios y videos caseros del propio cantante. Todo esto, sumado a un grupo de entrevistas a la familia, amigos —Novoselic entre ellos— y su esposa Courtney Love, termina por conformar la historia del largometraje.

    Desde los primeros años de fama, Kurt Cobain convivió con el frecuente acecho de los medios, por lo que, de a poco, su imagen fue continuamente transformándose según todos los mitos y rumores que lo rodeaban. Luego de la muerte, en 1994, su controvertido suicidio se sumó a los innumerables acontecimientos dramáticos de su vida que siempre ocuparon el ojo de la prensa más sensacionalista.

    A más de veinte años de su desaparición física, Montage of Heck podríamos decir que saca a la luz un nuevo rostro del ídolo grunge. Durante todo este tiempo, la figura de Cobain ha sido polemizada por la crítica, y las interpretaciones de sus canciones son, a menudo, asociadas a su estado psíquico y emocional. Sin embargo, más allá de toda conjetura empírica y cualquier especulación a cerca de su vida, el filme de Morgen propone enfrentar directamente al público con la subjetividad de Cobain en un encuentro hiperrealista con sus recuerdos más íntimos.

    El mayor mérito con que cuenta la cinta no solo está en revelarle a los fans y público en general, los materiales personales del músico, sino más bien en el significado que estos aportan a la nueva visión de un Kurt Cobain que ahora puede ser redescubierto a través de su propio testimonio. Encontrar su historia en cada grabación de voz o en detalles tan aparentemente superfluos como pequeñas notas, nos aleja por momentos del mito en que ha sido convertido a lo largo de los años, al mismo tiempo que nos acerca a su lado más humano y sensible.

    El material, sin dudas, apuesta por una reflexión que parte desde el vínculo que se establece entre el receptor y la obra. Hay todo un espacio que permite reinventar el relato de Cobain, por tantos años trillado en el imaginario del mundo del rock. Más allá de las historias contadas por una madre y un padre algo ausentes, o de las memorias de una ‘‘sonriente’’ madrastra acerca de un Kurt completamente extraño para ella, y de las narraciones de una impávida Courtney Love, el documental trasciende en cuanto a la autonomía que parecen adquirir las fotografías, los videos, grabaciones inéditas y demás.

    La cinta, a pesar de no estar enfocada específicamente en el trabajo musical del cantante dentro Nirvana, no deja de lado la significación que tuvo en su vida. Y es que, la música llegó a él desde temprana edad y se convirtió en una vía de escape a su compleja relación con el mundo. Por lo cual, la banda significó su sueño materializado al mismo tiempo que, el éxito alcanzado junto a ella se transformó en una de sus mayores contradicciones.

    ‘‘Tocamos un tipo de rock and roll muy poderoso y de una energía inmensa; nos movemos mucho en el escenario y solo gritamos sin importar nada’’. En palabras tan simples y verídicas define Cobain la esencia de Nirvana.

    De manera general podemos decir que la película explora un terreno, hasta la fecha, bastante opacado por el oscurantismo que rodea la imagen de Cobain. Sin embargo, vale aclarar que de ninguna forma intenta negar o edulcorar los sucesos polémicos entorno a su vida, pues no dejan de estar en el documental las declaraciones de su regular consumo de drogas, así como de los frecuentes periodos depresivos por los que atravesó durante varios años, especialmente luego de alcanzar la fama con el grupo.

    El filme evita chocar con las zonas controvertidas de la historia como pueden ser el no muy esclarecido suicidio y todas las teorías conspirativas alrededor del tema, o la singular relación conyugal de Love y Cobain. Precisamente, de esta forma se aleja de otros documentales como el de Nick Broomfield, Kurt & Courtney (1998) —controversial material que polemiza las circunstancias de la muerte del vocalista, y teoriza un posible asesinato con Courtney Love como principal sospechosa— o el experimental largometraje ficticio de Gus van Sant sobre los últimos días del músico, Last days (2005), por solo mencionar algunos ejemplos.

    Lo cierto es que, lejos de problematizar estos asuntos —quizá de cierto interés para algunos—Cobain: Montage of Heck, no puede incluirse como uno de los tantos materiales que intentan abordar fríamente la figura del ídolo grunge, siempre desde la clásica mirada del yonki depresivo víctima de su incapacidad para enfrentar el precio de la fama. Por el contrario, el documental humaniza el personaje de Cobain y lo expone en un escenario ajeno al que lo habíamos vislumbrado con anterioridad. Y es que, tanto el Kurt de los audios que narra detalles de su solitaria infancia y adolescencia, como el cariñoso padre y esposo de los videos caseros, forman parte de la persona que se esconde detrás del mito.

    El legado de Cobain, más allá de su música, queda expuesto en las poco más de dos horas de duración del film. Brett Morgen, con maestría, terminó regalando al público un excelente testimonio sobre una de las más controversiales figuras del mundo del rock a la que la vida —con cierta ironía trágica según la frase del inicio— le depararía el ‘‘clásico’’ final de historia rockanrolesca.

    Si quieres ver en línea el documental, haz click aquí.

    La Habana (1997). Licenciada en Letras por la Universidad de La Habana. Filóloga apasionada del periodismo y el rock.

    Talía Alemán Gavilla
    Talía Alemán Gavilla
    La Habana (1997). Jefe de Redacción de Opía Magazine. Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana, fotógrafo ocasional y rockero sin fronteras. Intento escribir un libro sobre memorias del rock en Cuba.

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