Oscar Sánchez y La Caguamacóndica: rock, rebeldía y cubanía (+ video y demo)

por Junior Hernández Castro

Con un dibujo barbudo como avatar de Facebook y el nombre de Caguamaconda Anacaguama, el cantautor Oscar Sánchez escribió una tarde-noche a la redacción de Opía, y tras un saludo de “abrazongorocosongos”, nos contó sobre lo que anda haciendo en estos últimos tiempos.

Equidistante de casi cualquier manifestación sonora (trova, son, bolero, changüí…), Oscar se reconoce también como un amante del rock y el metal, y prueba de ello es La Caguamacóndica, un proyecto con el que se presenta desde inicios de año en El Patio Colonial de Matanzas, y que también actuó en la Casa de la Amistad junto a los frikis de la Vieja Escuela.

Tras presentarnos su demo Tu voz no deja de escapar, con tres canciones en vivo y una grabada desde casa, le preguntamos a Oscar de dónde proviene su pasión por el rock, y por qué inicia una banda en estos momentos.

Oscar en vivo con La Caguamacóndica. Foto: Adrián Fuentes Mederos.

“Ante esta pregunta, creo que lo primero es dejarte saber que el rock no ha llegado a mí en estos momentos”, asegura. “El metal, más que el rock, cambió mi interés por la música desde muy temprano. Yo era un niño de séptimo grado que iba a la escuela tarareando a los Backstreet Boys después de haber visto Colorama; hasta que un buen día mi primo Alejandro –a quien cariñosamente le llamábamos El Chivo, por su timbre de voz– me invitó a la esquina, junto a Paquito y al Jigüe –dos amigos del barrio–, para que escucháramos el Vulgar Display of Power, de Pantera. Desde ese momento el metal y el rock fueron parte de mi vida y nunca más tarareé a los Backstreet Boys”.

“Luego de empezar a aprender a tocar guitarra me involucré con Needle, un proyecto de grunge y hardcore que fundaron Fabián Rodríguez y Ricardo Arencibia por el 2004, pero no llegué al escenario con ellos y empecé a hacer mis propias canciones. Más tarde fundé La Banda Kñenga, un grupo de rock latino acústico que en su formato contaba con percusiones, bajo, guitarras, tres, corista y un par de clarinetes. Había quedado marcado por lo que había visto en el grupo de Compay Segundo. Luego también anduve involucrado con The Royal Bakunin Orchestra, así que la sonoridad rockera siempre ha estado también  presente en mi proyección musical”.

“Son ideas que he estado madurando y buscando durante bastante tiempo, pero las condiciones materiales, por ejemplo, me habían sido complicadas para incluir lo eléctrico en mi espectáculo. Muchas de las canciones creadas por mí han estado diseñadas para esta sonoridad; y sí, he cultivado muchos géneros durante mis años en la música, principalmente géneros de la música popular y tradicional cubana, y todos esos sones, changüíes, guarachas, boleros, canciones e híbridos, han sido parte de un proceso de aprendizaje imprescindible para llegar a lo que desde mi punto de vista es el rock y el metal nacional cubano: un proceso evolutivo dentro de la música cubana que se debilitó en los noventa, cuando la situación sociopolítica y económica empujó a tantos a abandonar la Isla y desmembró las bandas que aquí quedaron”.

La Caguamacóndica en acción. Foto: Adrián Fuentes Mederos.

¿Y cómo aparece la Caguamacóndica?

La Caguamacóndica surge de mis ganas de hacer realidad lo que en mi cerebro suena desde hace mucho. La componen Daniel Pérez Peña, en la guitarra líder; María Carla Puga Marín, en el bajo y los coros; Roldán Ros, en la batería; y yo, Oscar Sánchez, en la guitarra rítmica, el tres, la marímbula y la voz. Tenemos también un integrante itinerante. Él es Irán Farías, “El Menor”, en las percusiones. Todos venimos de formaciones musicales diversas y eso enriquece la sonoridad y la visión del espectáculo que buscamos ofrecer. Además, gracias a la experiencia personal que cada cual le aporta a la banda, intentamos abarcar un espectro musical amplio.

¿Por qué ese nombre?

Bueno, me imagino que ya debes saber que uno de mis alter ego más conocidos es «La Caguamaconda», y de una Caguamaconda, la banda que se desprende es una banda caguamacóndica… Es así de simple, sin mucho más enredo.

La Caguamacóndica ha actuado en vivo en el Patio Colonial de la AHS (Matanzas) y en La Casa de la Amistad (La Habana). Foto: Adrián Fuentes Mederos.

¿Qué lugar ocupa hoy la Caguamacóndica en tu carrera artística? ¿Es un proyecto más o quieres darle prioridad?

La Caguamacóndica ocupa un lugar prioritario en mi acción musical y escénica, pero no siempre puede salir de la cueva. Por eso he desarrollado un pensamiento que me permita tocar en diferentes contextos, formatos y escenarios. Esa también es la idea para La Caguamacóndica: que su repertorio y su sonoridad se puedan acoplar al público y al contexto que vamos a enfrentar. Ahora tienes ese demo, Tu voz no deja de escapar, que es muy rockero y metalero, pero no te sorprendas si vas a un show nuestro cuando se acabe la pandemia y escuchas una música que abarca muchos otros géneros…

Mi sueño es tocar para un público libre de prejuicios, un público que pueda navegar en un concierto-playlist… Por ahora, quiero que grabemos con la calidad requerida las canciones de este demo y otras que tengo en la mira para que este trabajo quede registrado y podamos movernos como banda hasta donde nos lleve la vida.

En las letras de tu demo se nota tanto el desenfado como un espíritu crítico hacia la sociedad. ¿Te consideras un artista contestatario?

No sé tú, pero yo estoy cansado de la hipocresía nuestra de cada día, y no quiero seguir practicándola. Todo tiene su precio, y hay que estar dispuesto a pagarlo si no quieres ser una pieza más del engranaje que los medios de comunicación y la industria del entretenimiento han vendido e instalado en nuestros cerebros sobre lo que debe ser una estrella de la música y el espectáculo. Más que contestatario, me considero un contestador performático.

¡¿Qué?! Foto: Adrián Fuentes Mederos.

Por si ahorita se te pasó en enlace, recuerda que puedes descargar el demo de La Caguamacóndica desde su canal en Telegram.

La Habana (1997). Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista por azar, fotógrafo ocasional y rockero sin fronteras. Escribo un libro de memorias del rock en Cuba y aprendo ser profesor. Jefe de Redacción y Editor de Opía Magazine entre 2020 y 2021.

Avatar
Junior Hernández Castro
La Habana (1997). Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista por azar, fotógrafo ocasional y rockero sin fronteras. Escribo un libro de memorias del rock en Cuba y aprendo ser profesor. Jefe de Redacción y Editor de Opía Magazine entre 2020 y 2021.

Latest articles

125,4k Seguidores
Seguir

Related articles

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here