Humberto Manduley: “No tiramos la primera piedra” (I)

Mientras repasa los últimos treinta años de la historia del rock en La Habana, el autor de los libros de referencia sobre el género en Cuba reflexiona acerca de los principales conflictos en torno al rock y cómo el estilo ha sobrevivido en un ambiente muy poco amigable.

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El investigador conversa sobre el devenir del rock nacional en los años ochenta. Foto: Juventud Rebelde.

por Junior Hernández Castro

Cuando en 1972, el Humberto Manduley de trece años comenzó a anotar en papelitos dispersos cualquier dato interesante sobre los combos de rock de La Habana, poco imaginaba él, o cualquiera de sus socios beatlemaníacos, que aquella manera de distraerse se convertiría, dos décadas más tarde, en la base para un ciclo de programas radiales y en el germen de la primera investigación sobre la historia del rock en Cuba. Siempre reacio a las etiquetas de periodista y crítico musical —«soy investigador independiente»—, el autor de los tres libros clave sobre el desarrollo del género en el país aún dedica parte de su tiempo a buscar, verificar y registrar cuanta información esté al alcance, pues asegura que su «hobby interminable», la investigación, es una deuda personal con las tantas figuras olvidadas de la historia rockera en la Isla.

Pese a nunca haber contado con una formación académica a causa de sus estrictos horarios en la fábrica de cerveza La Tropical y los prejuicios de muchos funcionarios hacia su pelo largo, el ex letrista del grupo Venus y columnista de El Caimán Barbudo domina nombres, fechas y alineaciones con fervor sacerdotal, y mientras responde desde su residencia en México una lista interminable de preguntas vía correo electrónico, aclara con total franqueza que su estatus es el de un opinante y agradece que alguien, a poco menos de dos mil kilómetros de distancia, se interese por esclarecer cómo fueron los primeros pasos del movimiento del rock habanero y qué ha sucedido desde entonces en el devenir del estilo en la ciudad.

¿Podemos hablar de un despertar del rock nacional en la década de los ochenta?

En verdad es una frase que no he visto empleada mucho. Habría que ver en qué contexto se utiliza y a qué definición de rock nacional se refiere. Si se trata de la etapa ocurrida con el boom post-Venus, representaría la intención bastante generalizada entre las agrupaciones —de distintos estilos, pero mayormente dentro del hard rock que ya derivaba hacia el heavy metal— por dejar a un lado los covers, que fue la línea privilegiada por los grupos durante el par de décadas anteriores. En ese sentido sí puede hablarse de un «despertar».

¿Cómo influyó el contexto político-cultural de la época en el auge del rock en La Habana?

Más que político-cultural, prefiero hacer una distinción entre ambas vertientes. Como lo veo, en el plano político se mantenía el discurso de reafirmación «revolucionaria» y «socialista». En el plano cultural convivían dos tendencias: de un lado, toda la estructura oficial, representada por las instituciones del Ministerio de Cultura que empezaban a desarrollarse; de otro, ciertas corrientes que florecían, de manera muy subterránea, entre novedosas, radicales y rupturistas en artes visuales, humor, literatura, audiovisuales, teatro, etcétera.

Curiosamente la música —y en especial el rock— no tuvo un despunte tan significativo desde el plano conceptual en esos años, excepciones aparte, si se compara con la fuerza que tomaron las otras manifestaciones que mencioné.  Hacia el final de los ochenta el heavy metal comenzó a ganar protagonismo por su indudable actualidad sonora, sustituyendo al hard rock de la década previa, mientras otras vertientes resultaron minoritarias.

En los ochenta todavía se sentían los remanentes del sectarismo ideológico de los setenta, aunque poco a poco el contexto comenzó a suavizarse. Las instituciones se movieron entre el entendimiento y el respeto de un lado, y la captación oportunista por otro.

¿Cuál fue la reacción de las autoridades políticas y culturales ante esa nueva ola de rock encabezada por el heavy metal?

Lo típico. En un inicio hubo mucha censura y represión, pues se asumió al heavy metal como una fuerza antisistema. A fin de cuentas, el metal no era más —ni menos— que una derivación del rock previo, así que los mismos palos que había recibido aquel, los recibió este. Más adelante, como te comenté, empezó un proceso de asimilación, con luces y sombras, que llega hasta hoy, con la extraña convicción de que todavía no ha cuajado del todo.

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El grupo Venus fue el primero con repertorio propio en español, sostiene Manduley en sus investigaciones. Foto: captura de Los Últimos Frikis.

¿Cómo se vinculó a Venus?

Con Venus me relacioné de pura casualidad. Conocía del barrio al futuro líder, Roberto Armada, Skippy, por amistades comunes e intereses en la música, y cierta vez, me habló acerca de su intención de armar un grupo que evitara las versiones. En ese momento, era más bien una idea, sin nombre siquiera y con Skippy aun estudiando bajo, pero le comenté sobre algunos textos que había escrito y unas melodías que guardaba en mi cabeza. A partir de ahí se definió una línea de trabajo; prescindir de los covers y el inglés, y priorizar el material propio. Luego él reclutó algunos amigos, hubo varios intentos previos y con otros nombres, hasta que la cosa comenzó a tomar forma ya como Venus durante 1982.

Yo escribía los textos y trazaba una línea melódica general, con alguna que otra idea añadida (intros, puentes, codas, ritmos) que explicaba a los integrantes. Dado mi desconocimiento de música, debía retener en mi memoria una melodía o un riff básico, el tiempo suficiente para llegar a casa y tararearlo ante una grabadora o delante del grupo, para que ellos lo tradujeran a sus instrumentos. Era una especie de taller muy primitivo e intuitivo, que se enriquecía con los aportes de todos. Otros miembros componían también, aunque durante una etapa —por decisión interna de ellos— prevalecieron las ideas que yo aportaba, transformadas en canciones.

¿Cómo reaccionaron las bandas que hacían covers a la propuesta musical de Venus?

Es curioso. Algunos músicos de aquella época, que pertenecían a grupos activos, hoy anulan o minimizan el significado de Venus en su momento y, en varios casos, optan por la descalificación, en aras de colocarse el cartelito de «pioneros» ellos mismos. Yo no estaba en el seno de Venus —solo era un colaborador tangencial—, así que desconozco directamente si recibieron cierta guerra por parte de otras agrupaciones, pero la atmósfera tampoco era muy propicia que digamos. Más bien, existía una solapada rivalidad.

El concepto de covers estaba muy enraizado entre los músicos y el público, y aunque por aquí y por allá algunos hacían temas propios, no abandonaban la seguridad psicológica que ofrecía el acto de las versiones (garantía para captar seguidores). Tenían canciones originales, pero todavía el plato fuerte de sus repertorios se basaba en las versiones. Lo que pasaba es que el rock en Cuba se había mantenido demasiado tiempo en esa línea y era difícil (o eso se pensaba) romper el esquema. Por demás, Venus estaba apenas surgiendo, había pocos espacios, y no era frecuente que se compartieran.

Recuerdo una ocasión en que ellos y Gens coincidieron en una presentación —ignoro quién invitó a quién—, en momentos en que Gens todavía hacía versiones a Beatles y Silvio junto a temas propios. Había tirantez, que se fue limando con el tiempo, supongo que en aras de perseguir objetivos comunes (que no tenían que ser necesariamente los mismos para cada banda). Pero creo que solamente el impacto inesperado que consiguió Venus, generando un público numéricamente significativo, fue lo que volteó la tortilla, disminuyendo las críticas y ataques, en la medida que empezaban a formarse otros grupos con una línea similar.

A mediados de la década, bandas como los mismos Gens o Los Takson también incorporaban canciones propias a sus repertorios. ¿Cree que haya respondido a una necesidad creativa o a la propia impronta de Venus y la competencia que representaba?

Supongo que era una necesidad que estaba en el aire, pero eso sería mejor preguntárselo a ellos de forma directa, aunque por lo que he leído y escuchado, integrantes de esas dos bandas en particular han mencionado que ellos fueron quienes abrieron esa dirección, ignorando el rol de Venus. Tal vez era el momento oportuno para decidir quitarse de encima el peso de copiar. No obstante, creo que no vendría mal una dosis de sinceridad por parte de los involucrados, pero ahí entraría una guerra de egos que prefiero mirar desde lejos. No solo apelo a mi memoria de los eventos: existen testimonios de que cuando Venus hacía su trabajo —marcado en lo fundamental por la renuncia a los covers— esas bandas seguían tocando versiones de otros. Después, poco a poco, se sumaron a la corriente. Si fue por necesidad creativa o para entrar en alguna supuesta lid, ellos dirán.

Tanto músicos como periodistas han hecho referencia a determinadas presiones gubernamentales que recibieron los miembros de Venus cuando el grupo comenzó a alcanzar renombre en La Habana. ¿Recuerda alguna acción en concreto?

En la etapa que estuve vinculado extraoficialmente (1982-1985) las cosas no iban sobre ruedas exactamente, pero funcionaban dentro de todo el kafkiano universo burocrático-cultural de Cuba. Había presiones y malentendidos, pero a fin de cuentas el grupo transitaba, ensayaba y tocaba en foros (casas de cultura, el anfiteatro) que son instituciones oficiales.

Cuando me desligué de Venus, sé que la situación se enrareció sobremanera, hasta límites que devinieron leyenda negra. Dicen —nunca lo he visto— que hay una filmación de sus conciertos que se exhibía en escuelas presentándolo como algo nocivo para la juventud. Sería interesante rescatar ese material y verlo a la altura de lo que vino después.

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“Pienso que la presión (indefinible a veces, pero cierta) estaba en el aire y todos, músicos y público, la sentían”.

Lo que sí tuve en mis manos fue un documento emitido por un centro institucional, adscrito a la UJC, y puesto a circular entre su militancia, que distorsionaba por completo la labor del grupo: una sarta de mentiras, total falta de objetividad e incomprensión absoluta. Que una institución con un peso ideológico como esa, se haya tomado el trabajo de redactar aquel panfleto es sintomático (a mi modo de ver) de que estaban asustados, como siempre, con lo que iba ganando una notoriedad que resultaba incontrolable para ellos. Veían enemigos donde quiera, y como tales nos trataban.

¿El hecho de que se resalten los atropellos sobre Venus significa que no existieron presiones contra otras bandas en La Habana?

No lo sé, aunque me atrevería a afirmar que fue una situación bastante pareja. Sería bueno preguntar a otras bandas. Pero pienso que la presión (indefinible a veces, pero cierta) estaba en el aire y todos, músicos y público, la sentían. Imagino que cada banda tenga su historia particular de presiones y atropellos, y cómo cada cual lidió con eso.

En esta época y en muchas otras son recordados varios incidentes en conciertos de rock que terminaban en peleas con la policía e incluso arrestos colectivos de músicos y público. ¿Hasta qué punto considera que estaba justificada la violencia? ¿Quién tiró la primera piedra?

Ahí creo que hay parte y parte. Realmente nunca participé en peleas, ni siquiera en el Patio de María, donde a cada rato ocurrían broncas épicas con los guaposos vecinos de la zona. Pero creo que contra la gente del rock había muchos prejuicios, existía mucha tensión social acumulada y la gente se sacaba la chispa del cuerpo retando a cuantos le pasaran por delante, fuera policía o heladero. También es un hecho que algunos agentes ejercían una violencia represiva por gusto, abusaban y hacía detenciones ilegales o arbitrarias, y llegó un punto en que los frikis empezaron a retar a la policía, a no dejarse pasar abusos. Y se armaban batallas campales. La violencia nunca estará justificada, ni de un bando ni de otro. Pero, a riesgo de parecer parcializado, a tu pregunta de quién tiró la primera piedra, puedo responderte así: «no fuimos nosotros».

Volviendo al caso de Venus, ¿cuál cree que haya sido el principal legado del grupo?

Desde mi percepción, fue la primera banda cubana que prescindió completamente de los covers en su repertorio, y se apuntó a hacer solo temas propios y en español. En buena medida funcionó como un detonante, pues parte de la camada siguiente de bandas se formó con músicos que antes habían sido parte de su público.

(Continuará….)

Junior Hernández Castro
Junior Hernández Castro
Jefe de Redacción de Opía Magazine. Periodista de formación, fotógrafo a medio tiempo y rockero sin fronteras. Intenta escribir un libro sobre memorias del rock en Cuba.

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